En días pasados, Auxi Marciano nos colaboró hablándonos de lo síntomas el Miedo Escénico. Esta segunda parte, no puede pasar desapercibida para nadie, pues en ella, nuestra psicóloga amiga, nos presenta lo que ella llama “Manual de Supervivencia” para enfrentarnos al Miedo Escénico. Estas son sus recomendaciones:

 

 

PAUTAS PRÁCTICAS PARA AFRONTAR EL TRAC O MIEDO ESCÉNICO

Por: Auxi Marciano

Muchas son las técnicas de afrontamiento del TRAC, pero a modo de manual de supervivencia, te recomiendo algunas pautas prácticas.

1. Estar bien preparados.

A nadie se le ocurriría acudir a un examen sin estudiar. Pues bien, cuando tienes que hablar en público, actuar o cantar, tampoco debes ir sin preparación previa. Y no sólo me refiero a aprenderse un guión o una letra y su melodía, sino también estar preparado psicológica y emocionalmente para exponerte ante el público. No escatimes esfuerzos ni tiempo en prepararte muy bien, supondrá un plus de seguridad importantísimo. Recuerda estas siglas: PAPEME: preparación anticipada que previene el miedo escénico.

2. No improvisar.

Aunque en el mundo de la interpretación es fundamental saber improvisar por si ocurre un imprevisto, no vamos a darle oportunidad a tener que echar mano de ello. Para contrarrestar el TRAC o miedo escénico tendremos una máxima: improvisación CERO. Sólo con muchas horas de tablas podrás improvisar algo. Pero créeme, los grandes NO improvisan, trabajan mucho la fase de preparación.

3. Conocer dónde vamos a interpretar.

Proporciona gran inseguridad ir a un lugar por primera vez, o entrar en un grupo de personas a las que no conoces, por ejemplo, cuando comienzas un curso. Genera mucha desconfianza, nos ponemos a la defensiva, no sabes muy bien dónde ponerte, observas todo y a todos como si fuera una amenaza.. Pasado un tiempo prudencial, el mismo escenario se convierte en algo que forma parte de nosotros. Y ya entramos relajados, confiados, con convicción. Tener la oportunidad de conocer físicamente el espacio donde vas a intervenir te dará seguridad.

4. Relajación.

Existen infinidad de técnicas de relajación y ejercicios de respiración que facilitaran tu estado físico y mental a la hora de hablar, actuar o cantar ante un público. Experimenta con algunas de estas técnicas y encuentra la que mejor te venga. También puede ser de gran ayuda utilizar una música o canción que te guste y te relaje, buscar un sitio tranquilo donde concentrarte en ti mismo, tus sensaciones, pensamientos y visualizarte consiguiendo un gran éxito.

5. Mensajes positivos.

Todo lo que nos decimos afecta a nuestro cuerpo y nuestra mente. La programación neurolingüística nos advierte del gran poder que tienen las palabras, tanto para bien como para mal. Hay que estar alertas a nuestro diálogo interior, ése que tenemos con nosotros mismos. Si las frases son positivas, nuestro estado de ánimo mejorará, potenciando nuestra seguridad, motivación y autoestima. Pero si nos decimos a nosotros mismos cosas negativas, nos estaremos predisponiendo al fracaso. De eso trata la profecía autocumplida: al querer cumplir con nuestras expectativas (sean estas malas o buenas), toda nuestra atención y energía se focalizará en comportarnos de esa manera, es decir, fracasando o teniendo un rotundo ÉXITO.

6. Respiración.

Cuando estamos nerviosos o estresados, automáticamente se dan una serie de cambios en los parámetros fisiológicos: se acelera nuestro ritmo cardíaco, tenemos sudoración excesiva, las manos y pies se enfrían, la respiración es agitada… y entramos en una espiral donde nos ponemos nerviosos porque tenemos esos cambios corporales, y se dan más cambios corporales porque estamos nerviosos. Para cortar ese círculo vicioso, nada tan fácil y rápido como hacer tres respiraciones profundas diafragmáticas. Inspirar lentamente por la nariz, tomando el aire desde el vientre, aguantar el aire unos segundos y luego expirar muy despacio por la boca, haciendo un pequeño orificio y emitiendo un suave sonido. Si acompañas esta experiencia con imágenes positivas potenciarás más sus beneficios. También puedes visualizar cómo el aire entra en tu cuerpo llenándolo de energía y lo expulsas junto con todo aquello

que te estorba e intoxica tu vida.

7. Focalizar tu mirada en una cara.

Aunque soy muy defensora de hacer un barrido visual para acaparar la atención de todo el público, cuando uno se encuentra bajo gran tensión emocional puede ser de utilidad focalizar tu mirada en sólo una cara. Al entrar en pánico escénico es muy habitual que lo que veamos sea una masa humana que nos produce sensación de vértigo. En ese momento, elige a una persona y fíjate en cómo es, su color de pelo, ojos, boca, si tiene gafas, etc. Inmediatamente recobrarás tu visión normal y la masa dejará de serlo, pudiendo distinguir claramente a todo el público.

8. Ten previsto un plan alternativo.

Aunque te hayas preparado muy bien y tu intervención esté resultando muy buena, no podemos evitar a veces que surja un imprevisto. Por eso te recomiendo que tengas preparado un plan alternativo que te resulte fácil y cómodo. Así, saldrás del paso y ganarás tiempo para reconducir tu actuación.

9. Visualización.

El cerebro no distingue lo real de lo imaginado. Para él cada imagen recreada es potencialmente verdadera. Te recomiendo que busques un momento y un lugar donde nadie pueda interrumpirte. Comienza tu ejercicio de relajación favorito y respira. Imagínate a ti mismo con todo lujo de detalles, cómo vas vestido, cómo caminas, cómo te mueves… visualiza el lugar donde tendrás que actuar, cómo es el escenario, el color del telón, las butacas… Fíjate en ti entrando en ese escenario, haciendo tu interpretación, cómo hablas, tu tono de voz, la temperatura, las personas del público…. Fundamental recrear la escena lo más vívidamente posible. Mírate obteniendo un gran aplauso… Y cada vez está más cerca de ser REALIDAD.

10. Recuerda a alguien que admires.

Las personas aprendemos por modelaje, es decir, imitando modelos de conducta de personas que son significativas para nosotros. Piensa en alguien al que admires, un orador, político, actor/actriz o cantante que te guste mucho, que tenga carisma y liderazgo. Observa cómo se mueve, cómo habla, cómo se expresa por cada poro de su piel, y luego trata de imitarlo. No se trata de perder tu autenticidad; le darás tu toque personal hasta que interiorices esa manera de hacer como si fuera parte natural de tu repertorio conductual.

11. Haz una lista de tus logros importantes.

Nadie es perfecto al 100%, todos cometemos errores y tenemos aspectos a la mejora. Es fundamental profundizar en nuestro autoconocimiento, reconocer nuestros puntos fuertes y débiles, los primeros para sacarles el máximo provecho, los segundos para minimizarlos y mejorarlos. Anota en un papel al menos tres cualidades positivas que tengas, tres habilidades personales y tres logros importantes de los que te sientas orgulloso. Recuerda esos momentos que forman parte de tu experiencia personal y lo bien que te hicieron sentir. Eso aumentará la confianza en ti mismo.

12. Disfruta de tu actuación:

Este es tu momento. Disfrútalo al máximo. No importa que no sea perfecto. Ya te evaluarás después y mejorarás los posibles fallos. En eso consiste el desarrollo personal y profesional. Se llama EVOLUCIÓN.

Si llevas a cabo estos sencillos pasos conseguirás reducir notablemente tu miedo escénico o el mariposeo en el estómago tan común minutos antes de tu actuación. Ya ves que muchas personas padecen TRAC, entre ellas artistas tan famosos como Chopin, Pau Casals, Barbra Streisand (que no pudo subir a un escenario nada menos que durante 27 años), Adele, Axl Rose, Robbie Williams o nuestra querida Pastora Soler, por poner algunos ejemplos.

Seguro que sabrás cómo gestionarlo y podrás disfrutar al máximo sobre las tablas.

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