El descubrimiento de la faringe en la producción vocal, se remonta unos trescientos años y fue empleado por tenores de la iglesia en toda Italia. Posteriormente, fue enseñado por todos los exponentes de la vieja escuela italiana.

Es por todos sabido ya, que en el estudio de la técnica vocal, aparecen los sonidos llamados faríngeos, como parte del entrenamiento del cantante hacia una voz limpia y clara.

En realidad no deberíamos hablar de voz faríngea, deberíamos hablar más bien de una cualidad tonal que se produce al utilizar la faringe correctamente, como resonador. Todas las voces consciente o inconscientemente lo utilizan, ya que es una habilidad que puede desarrollarse con el ejercicio y el óptimo entrenamiento.

El problema se produce cuando no se dosifica su uso y no se combina bien con el uso de la voz de pecho, ya que según el estilo y los momentos en que se usa puede ser desatinado.

Cuando se canta algo escrito en clave de sol, el uso de este mecanismo puede empezar a aparecer a partir del F y extenderse, dependiendo del cantante, hasta el D o el  F de quinta línea. Teniendo en cuenta que los hombres cantan en una octava más baja que la de las mujeres, vemos como cuando se usa el mecanismo faríngeo pueden confundirse hombres y mujeres.

Para distinguir cuándo se usa el sonido faríngeo y cuándo no, basta con escuchar con atención. Si alguien tiene una voz muy opaca, es en gran parte porque no utiliza la faringe como debería, y cuando escuchan a alguien con demasiado brillo, que hasta puede llegar a ser molesto, es seguramente porque la ha desarrollado más que las personas comunes.

El artículo propuesto para la lectura data de la época precedente al Rock y al Heavy Metal, por lo tanto sólo habla del uso de este tipo de voz en el estilo lírico. En la actualidad, los cantantes de rock y los de heavy metal, por exigencias del estilo, deben sonar con mucho brillo, sin embargo, la razón técnica comenzó porque en las grabaciones era muy complicado mezclar la voz con los demás instrumentos, ya que la utilización de guitarras eléctricas con distorsión estaba en su apogeo y algunas de las frecuencias de este instrumento no dejaban que la voz fuera clara y estuviera presente. Así, había dos opciones, subirle el volumen a la voz o hacer que el cantante fuera más brilloso y tuviera más presencia en las frecuencias medias. Se optó entonces  por la segunda, ya que si le subían a la voz la mezcla quedaría mal y tendrían que subirle a todos los instrumentos otra vez como si fuera una competencia entre todos. Sin embargo, se podían manejar los mismos volúmenes y hacer que esto funcionara con tan sólo utilizar más la faringe.

Con el uso de esta forma de cantar, se vio que la voz podía ser más delgada y el cantante podría mejorar técnicamente y llegando más agudo.

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