Sobre la producción de la voz, existen varias teorías que con el tiempo han sido aceptadas o refutadas. Algunas de ellas son: La ventricular, la mioelástica y la Teoría Neurocronáxica.

En este artículo nos vamos a ocupar de la neurocronaxia. Esta teoría, básicamente, se inclina hacia el concepto de la producción consciente de la voz, que ocurre cuando las  cuerdas vocales se contraen y fibrilan a causa de un influjo eléctrico nervioso consciente, y no por la mera presión de aire.

De esta forma tenemos entonces que se canta con el cerebro y que la laringe por sí sola solo es capaz de producir los sonidos básicos del llanto, la tos y la risa que son propios de la naturaleza, son la música natural de nuestro aparato vocal.


Así pues, el proceso del canto artístico es un proceso mental complejo. Desde mi punto de vista, esto requiere que en principio se dirija el trabajo hacia la comprensión del cómo hay que hacerlo y no a la eficiencia de su ejecución. Es decir, primero el cerebro procesa y luego la laringe ejecuta. De tal suerte, pues, que la correcta ejecución laríngea debe estar precedida de órdenes cerebrales claras y rotundas.


Hay que dejar claro, que la actividad cerebral perfeccionada por la técnica, no debe reprimir la emoción, por el contrario, debe convertirse en su vía de escape, en su liberadora, dejando paso a la expresividad, pero evitando caer en una peligrosa catarsis emotiva.

Los anteriores conceptos, y su análisis, nos llevan a establecer un enfoque distinto al habitual en la clasificación vocal de los cantantes y a la forma de enfrentarnos a las dificultades pedagógicas que nos preocupan en el estudio y la educación de la voz.

Habitualmente se han clasificado las voces humanas basándonos en características anatómicas, como la longitud, ancho y espesor de las cuerdas vocales, tamaño de los resonadores, y morfológicas, como la talla y constitución general del individuo y acústicas timbre y tesitura de la voz hablada y extensión ‘natural’ de la voz cantada.

Si centramos nuestra base del estudio en la teoría neurocronáxica, la clasificación vocal está predeterminada por la cronaxia del nervio recurrente. Este nervio, es el nervio que maneja la actividad de los músculos de la laringe. La definición de cronaxia se refiere al grado de excitabilidad del nervio recurrente, medida en la cantidad de impulsos por segundo que se es capaz de transmitir hacia un músculo.

A partir de este análisis, comprendemos que la calidad de Tenor, Soprano, Barítono, etc, esté supeditada a la capacidad del músculo laríngeo para recibir impulsos eléctricos enviados a través del nervio recurrente y convertirlos en contracciones periódicas y regulares que se transforman en notas por la excitabilidad del aire. Esa capacidad de conversión de impulsos eléctricos de que tiene la musculatura, sigue siendo inmutable e innata.

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