Desde la antigüedad se ha indagado en ese sonido emitido por los seres humanos, utilizado por ellos como instrumento de comunicación habitual pero a través del cual también se transmite la cultura y se expresan los sentimientos y emociones.

El ser humano siempre ha tenido un comportamiento gregario y social. Desde la prehistoria, vivíamos en pequeñas comunidades, por lo que la comunicación de manera rápida y fácil, entre los integrantes del grupo era de vital importancia. Como primera parte del proceso surgieron la mímica y los sonidos sin articular. Detrás de esta etapa nace la palabra y con ella el lenguaje, dando lugar a la constitución de la voz y la palabra como elementos primordiales en el desarrollo de las civilizaciones.

El cuerpo humano, no posee un órgano destinado exclusivamente al habla y al canto, empleamos el aparato respiratorio y la parte alta del aparato digestivo para la producción vocal. Este es el motivo de que no se pueda precisar en qué momento histórico comienza el uso de estas dos partes del cuerpo para producir la voz, pues dicha producción es el resultado de años de evolución.

Los sonidos rítmicos y melódicos, nacen de la necesidad humana de imitar la naturaleza, para camuflarse en ella y a la vez atraer a sus presas.

El origen de la expresión musical vocal, estaría en el equilibrio entre la voz cantada y la voz hablada, como elemento asociado a los rituales, a la magia y las primeras expresiones sagradas. Es así, como las emociones, los lamentos y las primeras palabras se integraron para dar cuerpo a la reproducción melódica de la voz.

La antigua Grecia, prestaba especial interés a la voz hablada, ya que la oratoria y un buen orador tenían un lugar destacado en la sociedad. Por ello, existían varias escuelas en las que numerosos alumnos educaba su voz, aprendiendo buenas posturas, la importancia de los gestos para enfatizar o matizar lo que se decía y, por supuesto, el arte de la oratoria. Roma, por su parte, cultivaba y consideraba la voz. Se crearon escuelas con profesores especializados en diferentes técnicas entre la que se encuentran los vociferari, phonaci y vocales. A su vez, en Egipto, la última gran reina Cleopatra VII se rodeaba de los más grandes maestros vocales para cultivar y mejorar su instrumento vocal, con el fin de convertir su voz en herramienta de seducción y autoritarismo.

Sufriendo diferentes evoluciones, llegamos al nacimiento de lo que consideramos música vocal occidental, que históricamente se ubica en el Medioevo. Así pues:

El canto en la Edad Media

En la historia de la cultura, los primeros años de la música occidental es ese largo período que comienza desde el siglo IV y que llega hasta el XIV, cuyos últimos siglos llenan el Románico y el Gótico. En este período tan importante para el mundo occidental, se da una serie de fenómenos musicales diferentes y dispares como son el gregoriano, el inicio de la música profana y el nacimiento y desarrollo del primer estilo polifónico, todos definidos por ser música vocal.

El canto, bien a l unísono a varias voces fue introducido en las prácticas religiosas desde los primeros tiempos de la cristiandad y fue así como la primera codificación, en la materia, fue obra de Gregorio Magno, en el siglo VI (creación de la Schola Cantorum).

A finales del siglo IX comienza su crisis interna sobre todo por la caída del concepto sagrado de la música, que coincide con el inicio de la profanización de la vida y el incremento de la música civil o profana. Es cuando hacen su aparición en el continente europeo los Trovadores, Troveros Y Minnesanger, cuyos nombres se adjudicaron según el país de procedencia.

 

El Canto en el Renacimiento

El Renacimiento es uno de los grandes períodos de la cultura universal. En el cual, la música empezó a ser especialmente valorada y en consecuencia, el músico empezó a vivir mejor. Con respecto a la música vocal la división entre lo profano y lo religioso continúa y apareciendo expresiones vocales como el Motete y la Misa en el ámbito religioso y el ´Madrigal en lo profano, que se convirtió en el máximo símbolo de la música profana. EL madrigal consistía en una forma polifónica de carácter descriptivo que pretende, a través de la unión de letra y música, expresar los sentimientos del hombre como ser profano.

En este período histórico, la música vocal característicamente hispana no se da tanto en la música religiosa en la que España sigue un lenguaje plenamente internacional, sino en la música profana, y se expresa a través de tres formas

Romance: Forma polifónica sobre tema de los antiguos romances españoles, formado por cuatro frases musicales que corresponden a los cuatro versos de la primera estrofa.

Villancico: Forma musical, también de origen popular profano, que consta de 3 partes: estribillo, copla y estribillo. Juan del Enzina es el compositor más destacado y se conservan El cancionero de Palacio. Hasta más tarde el villancico no se convertirá en una canción de Navidad.

Ensalada: Género polifónico profano en el que se mezclan los diferentes estilos del madrigal, canción popular , villancico, romance y danza, es decir, un poco de todo, por eso se llama ensalada.

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