En la producción del fenómeno de la voz humana, tenemos que tener en cuenta, que como en cualquier instrumento de cuerda, el sonido se produce por vibración. Ese sonido, posee diferentes cualidades que dependen de la configuración física de ella. Es así, como el tono depende de la longitud y del grosor de la cuerda que pongamos en vibración. Pudiendo modificar el tono modificando la longitud y modificando la tensión.

Con los pliegues vocales (cuerdas vocales) ocurre de igual manera. Sin embargo, son unos instrumentos muy particulares y con una configuración anatómica y molecular especial. Hablamos de tejido biomecánico.

El sonido vocal completo no contiene solo un tono fundamental, el cual se identifica como el tono de la voz, también posee una colección de tonos mas agudos que son los que producen el timbre y hacen un sonido completo. Estos los regulamos por mera pericia muscular y por las cualidades resonadoras de nuestro cuerpo.

El largo de las cuerdas, en los instrumentos musicales, es lo que se utiliza para la modificación del tono, en el cuerpo humano no podemos modificar ese largo de manera externa con lo que nos queda la maniobra muscular de tensar y elongar los pliegues vocales. Si el alargamiento de una cuerda produce un descenso del tono, debemos tensar dramáticamente para contrarrestar ese efecto. Es así, como para que la longitud de la cuerda aumente, debemos aumentar en cuatro veces a la tensión a la que la sometemos. En las cuerdas o pliegues vocales, el encargado del incremento del tono a través de la elongación es el tejido biomecánico llamado ligamento vocal, el cual, es una delgada capa de fibras dentro del pliegue que actúa como una cuerda rígida.

Capas del Pliegue Vocal

Esta maravillosa cuerda, el ligamento vocal, puede ser flexible cuando es corto pero desarrolla una gran tensión cuando se encuentra en elongación. Está estudiado que por un aumente de 1 a 1,6 en estiramiento de la cuerda. Esta proporción, en términos musicales se corresponde con alrededor de una octava y media en rango de tonos. Este es un rango utilizado comúnmente para hablar y para cantar, pero con el entrenamiento vocal adecuado, muchos cantantes logran desarrollar hasta cuatro y cinco octavas.

Hasta aquí todo marcha bien. Sin embargo, en este bonito proceso existe un problema con el que tenemos que lidiar y es, la curvatura vibratoria de las cuerdas vocales. Es decir, tenemos que lidiar con la curva que ellas describen cuando están en vibración. Para hacernos una idea, si tenemos una cuerda cualquiera con una tensión aplicada equivalente a la que puede tener una cuerda vocal en determinado momento, esta describiría un dibujo curvo de un milímetro de amplitud, el mismo que decribiría una cuerda vocal pero en solo un centímetro (mas o menos) de longitud. Con este percance pues, la tensión de las cuerdas vocales no puede permanecer constante y menos aún si tenemos cuerdas vocales asimétricas, causando un sonido caótico, un chillido como el de los cuervos. Los chillidos no son armónicos y resultan de la caótica vibración del los pliegues vocales.

Por lo anterior, debemos mantener entrenada nuestra musculatura y estructura vocal con un entrenamiento óptimo y adecuado a nuestro tipo vocal, que se encargue de convertir el caos vibratorio en un armonioso sonido que resulte agradable para el oído humano.

Bibliografía:

The Myoelastic Aerodynamic Theory of Phonation. Ingo Tzize . National Center for Voice and Speech. 2010

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