Un Accidente muy Afortunado. Parte II

Por Lorena Delgado Vocal Coach

Llegué con otra profesora y fue pan con lo mismo.

No cantaba mejor y estaba desilusionada,
hasta que
International Vocal Training llegó a mi vida, nuevamente por una casualidad
accidental.

Vi un anuncio en la calle de clases de canto y de improviso tomé una clase muestra con la profesora dueña de dicho anuncio.

Ella fue la que mencionó a IVT diciendo haberse formado allí, a mi mamá y a mí nos entró una curiosidad colosal, pues nos dijo que era una institución increíble, los buscamos en internet y la página web nos impactó aún más, así que ni tardas ni perezosas agendamos una entrevista en la que quedamos enamoradas y compramos todos los programas que en ese momento estaban disponibles, además de un año de clases de canto. Desde mis primeras clases noté una sensación completamente distinta, pues las vocalizaciones atendían directamente mis dificultades y deficiencias vocales, es decir que no se asumía que por ser buena en el registro de pecho tenía que mantenerme en él, sino que debía trabajar en aquello que no me funcionaba para desarrollar una voz completa e integral y por tanto lo ideal era que me centrara en el descubrimiento y fortalecimiento de mi voz de cabeza.

A pesar de que disfrutaba las clases con mi vocal coach tuve que cambiar nuevamente de coach porque al entrar a la preparatoria empecé el servicio social y el que elegí era justamente en el día que tenía clase de canto.
Este fue mi último cambió de coach, por lo que hasta hoy sigo tomando clases con la magnífica Sofi Conti. Nuestras primeras sesiones fueron miel sobre hojuelas, aparentemente mi voz se había embarcado en una travesía de ascenso permanente, en el que cada sesión de ntrenamiento era mejor que la anterior, pero como en cualquier historia que vale la pena contar tenía que haber un pero. Mi coach no podía arriesgarse a que implementáramos ejercicios más difíciles a mi rutina de vocalizaciones si no había claridad respecto al estado de mis nódulos, así que con mucho miedo fui al foniatra y ahora te preguntarás ¿por qué
miedo? ¿Qué tan mala puede ser una visita al médico? Déjame decirte que puede ser mucho peor que cualquier casa de los sustos a la que hayas asistido en un halloween de esos en lo que todavía podíamos salir y aunque obviamente es muy cierto eso del que nada debe nada teme, yo debía un MONTÓN, fui una pésima paciente, incapaz de apegarme a los ejercicios y a la dieta que me habían asignado, por lo que los resultados de la consulta fueron más bien negativos: “Lorena tu reflujo ha mejorado un poco, así que bien por eso. En cuanto a los nódulos si no te pones las pilas con los ejercicios y le echas ganas al tratamiento estos no se van a ir y potencialmente empeorarán al grado de que ya no podrás cantar, es por esto que tus entrenamientos vocales a partir de ahora serán únicamente de rehabilitación y tienes prohibido intentar cosas locas. Necesitas comprometerte es la única solución.” Uno pensaría que con esas palabras fue suficiente, que me decidí a hacer un gran cambio en mi estilo de vida y a luchar por mi voz y mis sueños, y aunque así lo decidí es más fácil declarar algo que tomar acción y de hecho llevarlo a cabo.

Llegué a mi siguiente clase de canto con las malas noticias y como la prudencia es un superpoder Sofi y yo seguimos cabalmente las palabras del médico e hicimos ejercicios de rehabilitación, y ejercicios de rehabilitación y MÁS ejercicios de rehabilitación. Nunca entramos en una monotonía que condujera al aletargamiento, pero durante proximadamente un año nos apegamos a las mismas vocalizaciones… ¿me harté? ¿Quise tirar la toalla? Si no hubiera notado cómo a paso de caracol mi voz iba adquiriendo un sonido más normal, sin duda me hubiera retirado y no estaría contándote mi historia en estas líneas, pero por fortuna eso no sucedió y aquí estoy compartiendote mis memorias, porque por más repetitivo e inútil que pueda parecer un entrenamiento vocal, es un proceso simplemente mágico, eso sí muy lento, pero mágico. Es por esto por lo que la paciencia es esencial para llevarlo a cabo, dominar la propia voz y sentirse cómodo con ella es complejo porque implica acostumbrarse al error, aprender a disfrutar los procesos sin preocuparse por los resultados y conseguir un equilibrio entre la confianza que se tiene en la propia capacidad de mejorar y la consciencia de que siempre existirían habilidades para dominar y perfeccionar. Nuevamente nos encontramos en el escenario de no saber qué estaba pasando con mi voz, porque esta se escuchaba excelente y era prácticamente imposible que los nódulos siguieran presentes, así
que una nueva visita al foniatra era indispensable. Y me entró otra vez el miedo de ver a la realidad a los ojos, de enfrentarme a mi misma y a los porqués de mis dificultades para seguir un tratamiento y una dieta adecuados para mí, porque aunque habíamos hecho religiosamente
ejercicios de rehabilitación, las otras acciones que fomentaban mi cuidado vocal habían sido realizadas sólo parcialmente. Evité la cita al foniatra por meses, alargando de forma innecesaria el “estancamiento” en mi proceso vocal, hasta que por fin me harté de no saber y me decidí a enfrentar el problema de forma integral, sumergiendome en los porqués de esas dificultades y asistiendo no solamente al foniatra, sino también a terapia psicológica y al nutriólogo.
En mi visita al foniatra mi corazón palpitaba rapidísimo, aunque era un día nublado en el que el frío calaba mis huesos y la llovizna empapaba mi impermeable amarillo, sentía un calor playero terrible. Después de la laringoscopía la foniatra no dijo nada, simplemente siguió con la conversación que habíamos mantenido antes, traté de continuar platicando, pero mis manos sudaban y necesitaba saber con urgencia cuál era el nuevo diagnóstico. Por fin puso el video de la laringoscopía y preguntó: “¿Ves los nódulos?”, le respondí que no los veía y me dijo:
“Exactamente, ya no los tienes” mi alma soltó un suspiro y montó una fiesta instantánea a la que asistieron todos mis órganos internos.
Esto pasó hace tres meses y espero que en mi siguiente consulta me den totalmente de alta, porque aunque ya no tengo nódulos, los mecanismos de compensación que desarrollé para sobrellevar las consecuencias que estos traían a mi producción vocal, también requieren tratamiento para ser solucionados.

Viviana Flórez. Mentora y Entrenadora Vocal

Podría decir que el entrenamiento vocal me ayudó a cantar mejor y sería aplastantemente cierto, pero tremendamente incompleto, porque aprender a cantar promovió procesos de autodescubrimiento y crecimiento personal que de otra forma ni siquiera hubieran iniciado.
Soy una Lorena distinta a la que se paró en esa primera clase de canto, soy una Lorena apasionada, alegre, decidida, segura y libre, una Lorena que sabe que la mejor manera de vivir la vida ,es cantando.